35 años del secuestro más famoso de la historia del videojuego

Había una vez una princesa que estaba tranquilamente jugando videojuegos en su habitación. Era un juego nuevo que todas sus amigas princesas le habían recomendado y que ella tenía muchas ganas de jugar. Ese mismo día le había llegado al castillo por mensajero real y ella estaba deseando ponerse a jugar y vivir las aventuras virtuales que en la real no la dejaban experimentar, ya que, como su padre el rey le decía “querida Peach, las princesas no hacen esas cosas”.

Hacía un rato que la princesa había acabado todos sus deberes reales y se había ido a su habitación, donde la esperaba la videoconsola que le habían regalado por su cumpleaños. Se sentó en su sillón favorito, encendió el televisor, subió el volumen y se dispuso a disfrutar. Una sonrisa apareció en su boca al escuchar las primeras notas de la melodía de la pantalla de inicio y sin pensarlo dos veces, apretó el botón “start”.

Tan emocionada y concentrada estaba la princesa en el juego que no se percató del individuo que había entrado por la ventana de su habitación, hasta que una gran manaza apareció desde su espalda para taparle la boca. Noto que un paño húmedo le impedía respirar, y por primera vez en su vida, Peach sintió verdadero terror. Intentó gritar, pero no pudo. Un gran sopor la invadió y desvalida como estaba, el mando de la videoconsola se le resbaló de las manos, antes de caer totalmente inconsciente.

Cuando se despertó, Peach yacía sobre el suelo de una mazmorra mohosa. Era circular y con los muros hechos de piedra.  Unos ojos la vigilaban desde un pequeño ventanuco situado en el portón de la celda, y mientras ella intentaba tranquilizarse y pensar cómo salir de allí, una voz entre risotadas le decía “¿Quién vendrá a rescatarte, princesa?”

Así pudo empezar la historia jamás contada del secuestro más famoso de la historia de los videojuegos. Ese, en el que el malvado Bowser raptó a la princesa Peach para fastidiar a un fontanero italiano llamado Mario, convirtiendo a Peach en uno de los estereotipos por excelencia de la representación femenina dentro de una narrativa; la de la damisela en apuros.

La damisela en apuros es uno de los arquetipos más clásicos y utilizados, ya sea en el arte, la mitología, la lectura, el cine… y por supuesto, los videojuegos. Una joven bella e inocente prisionera de un villano o un monstruo, a la espera de que el héroe la rescate, generalmente de una torre alta.

Tan usada como odiada, es una de las manifestaciones más populares a la hora de recrear a las mujeres.  Jóvenes, ingenuas, asustadizas, inútiles, chillonas, inmóviles ante las circunstancias y a la espera. Sumisas. Da igual que en su día a día sean inteligentes, perspicaces, ocurrentes, sabias y profesionales, que se hayan hecho a sí mismas, o hayan superado adversidades. Llegará un momento en que la historia las vuelva tontas, sin mayor alternativa que hacerse un ovillo, llorar, o pedir auxilio, a la espera de que su amado las rescate y se fundan en un beso.

Andrómeda, Blancanieves, Aurora, Isolda, Jimena, Leia, Marian, Pauline, Jane, Zelda, Ashley, Beatriz, Caterina, Lois, Mary Jane, Elisabeth… son algunas de ellas.

Ayer todo el mundo celebró el 35 aniversario de Super Mario Bross, pero no nos olvidemos de que sin Peach, Mario (y Luigi) seguirían arreglando cañerías.

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